BORAKA

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Boraka
Miles de traficantes de gasolina ilegal atraviesan la frontera entre Benín y Togo cada día ante la permisividad (previo pago de soborno) de las fuerzas del orden de ambos países. Los habitantes de estas zonas fronterizas dependen exclusivamente “de lo que viene del mar”, haciendo de este comercio ilícito la segunda actividad económica después de la moto taxi. Se estima que más de 200 millones de litros de gasolina fraudulenta entran cada año de forma ilegal en el país. Cerca de 150.000 barriles de petróleo son saqueados en Nigeria cada día para alimentar el tráfico ilícito de Togo y Benín. En la lengua local a esta gasolina se la conoce como “Boudè” (gasolina sucia) porque no ha pasado los filtros de las gasolineras y su transporte se realiza en bidones de cualquier tipo. Esto afecta directamente a los motores pero, sobre todo, provoca un aumento de la polución que expulsa cada uno de estos vehículos. Las autoridades intentan en vano, tomar medidas para detener este comercio ilegal de gasolina que continúa con fuerza y consecuencias devastadoras: incendios, víctimas mortales, corrupción en las fuerzas de seguridad, pérdidas en la economía nacional, contaminación del medio ambiente, etc… Escondidos tras toda la inmensa red de pequeños traficantes, intermediarios, vendedores y empleados, se encuentran los contrabandistas a gran escala. Los verdaderos beneficiados de esta empresa clandestina: Políticos, oficiales del Gobierno y el Ejército que son los que realmente “gerencian” este lucrativo negocio, en el que manejan unas cifras espeluznantes. Todo esto ocurría mientras en Lomé, a escasos 30 kilómetros, las fuerzas de seguridad del estado habían impuesto un “toque de queda” para limitar la movilidad de las personas y controlar la zona durante la celebración de la Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana sobre la Seguridad Marítima y el Desarrollo en África, en la que entre otros muchos aspectos, buscaba soluciones ante el tráfico de mercancías ilegales en la región.
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Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
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Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
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Boraka. Gasoline Traffickers III
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Boraka. Traficantes de Gasolina
Boraka. Traficantes de Gasolina
Miles de traficantes de gasolina ilegal atraviesan la frontera entre Benín y Togo cada día ante la permisividad (previo pago de soborno) de las fuerzas del orden de ambos países. Los habitantes de estas zonas fronterizas dependen exclusivamente “de lo que viene del mar”, haciendo de este comercio ilícito la segunda actividad económica después de la moto taxi. Se estima que más de 200 millones de litros de gasolina fraudulenta entran cada año de forma ilegal en el país. Cerca de 150.000 barriles de petróleo son saqueados en Nigeria cada día para alimentar el tráfico ilícito de Togo y Benín. En la lengua local a esta gasolina se la conoce como “Boudè” (gasolina sucia) porque no ha pasado los filtros de las gasolineras y su transporte se realiza en bidones de cualquier tipo. Esto afecta directamente a los motores pero, sobre todo, provoca un aumento de la polución que expulsa cada uno de estos vehículos. Las autoridades intentan en vano, tomar medidas para detener este comercio ilegal de gasolina que continúa con fuerza y consecuencias devastadoras: incendios, víctimas mortales, corrupción en las fuerzas de seguridad, pérdidas en la economía nacional, contaminación del medio ambiente, etc… Escondidos tras toda la inmensa red de pequeños traficantes, intermediarios, vendedores y empleados, se encuentran los contrabandistas a gran escala. Los verdaderos beneficiados de esta empresa clandestina: Políticos, oficiales del Gobierno y el Ejército que son los que realmente “gerencian” este lucrativo negocio, en el que manejan unas cifras espeluznantes. Todo esto ocurría mientras en Lomé, a escasos 30 kilómetros, las fuerzas de seguridad del estado habían impuesto un “toque de queda” para limitar la movilidad de las personas y controlar la zona durante la celebración de la Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana sobre la Seguridad Marítima y el Desarrollo en África, en la que entre otros muchos aspectos, buscaba soluciones